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Cultura Medieval

El Museu Episcopal de Vic: un pequeño gran museo

fachada Museu Episcopal de Vic

Fachada del Museu Episcopal de Vic

Dentro de los museos de tamaño reducido, sin duda uno de los que mejor se proyecta de cara al público, alcanzando dimensiones internacionales, es el Museu Episcopal de Vic, en Cataluña. Su colección es heterogénea y abarca materiales que van desde la época prehistórica hasta la moderna, pasando incluso por varias muestras egipcias; incluye objetos de cerámica, tejido, escultura, piel, forja, pintura y un largo etcétera. Sin embargo, si por algo destaca el museo es por el contenido procedente de la Edad Media que exhibe en sus salas.

Para aquellos entusiastas del arte gótico, el Museu Episcopal resulta una visita obligada: los retablos escultóricos y las tallas son innegablemente de gran valor, aunque, con toda probabilidad, se sientan más seducidos por la colección de pintura que conserva. A lo largo de los pasillos superiores, se puede disfrutar de las mejores imágenes bíblicas tardomedievales del gótico catalán, de una calidad llamativa: las representaciones de San Antonio y sus tentaciones; los trípticos a la Virgen y el niño; e incluso el sorprendente retablo de Guimerà, con sus fauces infernales abiertas, que todavía hoy deja sin aire a aquel que se detiene a admirar los pequeños detalles de cada una de las escenas.

Tal vez la colección de románico sea, en comparación, menos llamativa. Sin embargo, los responsables del centro se esmeran de manera particular en conseguir que las exhibiciones del arte plenomedieval sean igual de atractivas al público. Por eso, las piezas del fondo permanente (como los murales de las iglesias de Sant Martí Sescorts o Sant Sadurní d’Osormort, varios baldaquines, como el de la Vall de Ribes, o altares decorados al estilo del de Santa Maria de Lluçà) se complementan con interesantes muestras temporales.

ábside de Sant Sadurni d'Osormort

Ábside de Sant Sadurní d'Osormort

frontal del altar de Sant Marti de Puigbò

Frontal del altar de Sant Martí de Puigbò

En la actualidad, y hasta el 16 de noviembre, es posible visitar la exposición titulada ‘El cel pintat. El baldaquí de Tost’, englobado dentro del programa que pretende fomentar el reencuentro de los restos románicos dispersos por tierras catalanas. En este caso, supone la unión de las piezas que conformaban el baldaquín de la iglesia de Sant Martí de Tost, las cuales, hasta el momento, se encontraban divididas entre el Museu Episcopal de Vic y el MNAC en Barcelona: así, la viga frontal y la crestería se encuentran, de nuevo, con la tabla-plafón original y se ofrece al público la posibilidad de ver, por vez primera, el conjunto completo.

Para sacar mayor provecho a la visita, recomendamos asistir los sábados a las 12h, cuando es posible obtener, por el precio habitual de la entrada, el comentario guiado por un especialista. Asimismo señalar que, al margen de la excursión por las dependencias del museo, es posible asistir a algunas de las conferencias complementarias que ayudan a una mayor comprensión del fenómeno artístico, como la que tuvo lugar el jueves 23 de octubre a las 19:30h, “El baldaquí de Tost: obra mestra de la pintura sobre taula. Tècniques executives del baldaquín de Tost i història de les seves restauracions”, a cargo de Manuel Castiñeiras, jefe de la colección de arte románico del MNAC, y Mireia Mestre, jefa del área de restauración del mismo.

Por si todo ello no revelara el ingente esfuerzo del Museo Episcopal a favor de la divulgación del arte de la Edad Media, cabría destacar el modo en que decidieron abrir las dependencias internas hacia el exterior aprovechando las posibilidades que ofrece internet. Hace alrededor de un año, se organizó una exposición en torno a la figura de Gilabertus, artista protagonista en el románico mediterráneo; los responsables, utilizando todo el material recopilado, se animaron a traspasarla al mundo virtual. Así, hoy en día es posible visitar “Gilabertus. Un viatge decisiu a la descoberta del Romànic” del mismo modo que si nos encontráramos físicamente en la ciudad de Vic y en el propio edificio, gracias a que no sólo aparece en línea un conjunto de imágenes y comentarios, tales como los que se podían ver y leer en los paneles explicativos de la exhibición original, sino también varios documentales comentados que se grabaron para el canal TV9 Osona. Sólo hay que visitar: http://www.museuepiscopalvic.com/gilabertus/ (los vídeos se encuentran en el apartado dedicado a ‘material multimedia’).

El resultado de todo el esfuerzo invertido hace que el Museu Episcopal de Vic se convierta, dentro de su limitado tamaño y proyección, en un museo atemporal, cuidado y accesible para todos los que no pueden permitirse el lujo de acercarse hasta Vic para disfrutar de sus fondos. Por lo que respecta al arte, es innegable que el románico y el gótico se encuentran un poco más cerca de los medievalistas.

Para más información: http://www.museuepiscopalvic.com/

Elena Roig

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noviembre 2, 2008 Posted by | convocatoria, historia, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

BARCELONA GÓTICA

 

Además de los edificios de Gaudí y su arte modernista, plagados de colores y formas que exaltan el preciosismo y el espíritu bohemio de Barcelona, la ciudad posee otros atractivos que la convierten en una de las sedes culturales de obligada referencia en Occidente. Uno de ellos es su pétreo casco viejo, conocido como ‘Barrio Gótico’, ubicado entre la Via Laietana y Las Ramblas, donde encontramos los monumentos más antiguos de la capital catalana.

  

Arte luminoso

Contrario a lo que muchos piensan, el estilo gótico rompió con la oscuridad y la lobreguez que presentaba el románico, gracias a una serie de innovaciones arquitectónicas que permitieron, finalmente, la entrada de la luz al interior de sus edificios. De este modo, abadías, catedrales y palacios mostraron por primera vez grandes ventanales y vidrieras que fragmentaban la luz en un mosaico de colores.

Aunque el gótico no dejó de representar bestias ni monstruos atemorizantes, como ya sucedía en el románico, las esculturas góticas se caracterizan por ser más estilizadas y menos colosales que las del estilo precedente. De ahí las gárgolas que vigilan amenazantes los muros de la Catedral de Barcelona y sus calles aledañas, en cuya monstruosidad podemos apreciar los finos cincelados del artista que las esculpió.

Ciudad gótica

Si bien la Catedral de Barcelona es la construcción gótica más imponente de la ciudad, ya sea por su tamaño o por la combinación con restos de murallas romanas conservadas a su alrededor, tal vez sea la iglesia de Santa María del Mar la más impactante. Conocida como la Catedral del Mar, este edificio, ubicado cerca del Barrio Gótico, destaca por su planta arquitectónica única, más aérea, abierta y luminosa. No es de extrañar que por su belleza se convirtiera en la protagonista del best seller homónimo del escritor catalán Ildefonso Falcones.

Otras muestras del gótico se aprecian en sus empedradas plazas y en sus estrechas y caóticas callejuelas plagadas de recovecos, de entradas y salidas, laberínticas para el viandante que las transita por primera vez. Sin embargo, centenares de personas se atreven a perderse en ellas, ya que constituyen uno de los más significativos núcleos turísticos y comerciales de la ciudad.

Entre las vías más importantes tenemos el Carrer del Bisbe, cuyos orígenes se remontan a la época romana, o el de Santa Llúcia, resto románico fagocitado por el gótico. Pero son quizás las del Call las más interesantes de todas. Se trata del antiguo barrio judío, con sus calles de nombres de santos cristianos, y en cada una de sus esquinas exhibe pequeñas estatuillas en su honor, como muestra del proceso de cristianización que sufrió la zona en el siglo XV.

Sin duda, es el Barrio Gótico de Barcelona y sus ocho largos siglos de historia, la joya escondida de la corona catalana.

 

Texto: Reinhard Huamán Mori

Fotografías: Lenin Nolly

PUBLICADO PARA EL DIARIO PERUANO ‘EXPRESO’, 28.VI.08

julio 16, 2008 Posted by | arte, historia, investigación, Uncategorized | , , , , , , , , | 1 comentario